Día Mundial del Suelo 2021


El suelo es un recurso natural muy subestimado y poco comprendido. Probablemente muchas personas se sorprenderán al saber que el suelo es un recurso finito, podríamos decir que no renovable. Esto significa que si se degrada o pierde no puede recuperarse en unas cuantas generaciones humanas. El suelo se forma a lo largo de millones de años por el efecto de una multitud de factores y procesos que degradan y transforman el material parental primario o roca madre. Entre estos procesos están la meteorización, física y química, la erosión, y el efecto de seres vivos, por mencionar solo tres. Por cierto, entre los principales seres vivos formadores de suelo están las bacterias, los líquenes y los hongos.


Pero, ¿qué es el suelo? Comencemos por decir que hay varias definiciones de suelo más o menos coloquiales. A un nivel un poco más formal y tradicional el suelo es el medio natural para el desarrollo de las plantas. Técnicamente podemos definirlo como un cuerpo natural compuesto de materiales de minerales meteorizados, materia orgánica, aire y agua. Si combinamos ambas definiciones podemos decir que el suelo es un componente esencial de los ecosistemas terrestres, y por tanto, junto con el aire y el agua, es fundamental para la vida en nuestro planeta.


Importancia del suelo para la vida


El suelo, sin duda, es fundamental para sostener la agricultura y la ganadería, y por tanto, la alimentación humana. Pero, el suelo ofrece tal cantidad de servicios que es difícil vislumbrar su importancia indirecta, y mucho más, decidir cuál de esos servicios es más relevante. Como indicamos ya, el suelo es el soporte y el sustento de la vegetación natural, sean árboles de gran envergadura, helechos, gramíneas o líquenes. Los bosques y las praderas, por mencionar solo dos tipos de ecosistemas vegetales, ofrecen a su vez una plétora de servicios ecológicos que llegan a todas esferas de la vida humana y del planeta en general.



El suelo afecta la calidad y la distribución del agua y junto con la vegetación es responsable de la distribución del agua de la lluvia. Según el tipo de suelo, la lluvia puede correr sobre él hasta ríos, lagos y mares, o penetrar y estar disponible para las plantas y otros organismos o llegar hasta los acuíferos.


El suelo alberga millones de organismos microscópicos como bacterias, hongos, protozoos y algas. De hecho, algunos tipos de suelo pueden contener hasta 20.000 especies de bacterias por gramo. Pero en el suelo también hacen vida infinidad de invertebrados, como nematodos, arácnidos, insectos y lombrices de tierra. Algunas aves y mamíferos, de todos los tamaños, viven de manera permanente temporal o en galerías o cavidades, como los mochuelos (Strigidae), los topos (Talpidae) y los conejos (Leporidae). Estos organismos participan en el ciclo de nutrientes y agua, descomponen la materia orgánica, modifican la estructura del suelo, lo airean, favorecen la mezcla de elementos, e incluso degradan compuestos tóxicos.


Más aun, ya se está demostrando el papel del suelo sobre el cambio climático en ambos sentidos, para mitigarlo o para potenciarlo. Sin embargo, aún es arriesgado hacer predicciones porque el efecto del calentamiento del suelo afecta muchos procesos y de manera diferente. Lo cierto es que la materia orgánica del suelo es una de las principales reservas de carbono del planeta y según sea el cambio en el clima, puede actuar como un sumidero o como una fuente de carbono. El suelo también puede ser una fuente o un reservorio de metano y óxidos de nitrógeno, ambos muy importantes en el efecto invernadero.


Amenazas a la sostenibilidad del suelo


El suelo, como otros recursos naturales, es susceptible a degradación por causas diversas. Por ejemplo, entre las causas, las sequías prolongadas modifican la estructura y la composición del suelo, la lava volcánica destruye irreversiblemente el suelo a su paso, y los incendios consumen la capa orgánica del suelo y diezman la biodiversidad; el suelo desprovisto de vegetación es más susceptible a la erosión.


Se estima que 35% del suelo del planeta está ya alterado por la contaminación química, la acidificación, la salinización, la erosión, la compactación y la desertización causadas por el ser humano. Si consideramos que la superficie de suelo productivo en el planeta es limitada, que la población humana no deja de crecer y que la posibilidad de seguir incrementando las tierras agrícolas es reducida, no queda duda que mitigar las amenazas a la sostenibilidad del suelo es una necesidad global.


Campaña 2021: Detener la salinización


En 2013, la FAO declaró el 5 de diciembre como el Día Mundial del Suelo con el fin de llamar la atención sobre la importancia de tener suelos saludables y abogar por la gestión sostenible de los recursos del suelo. La campaña 2021 tiene como lema "Detener la salinización de los suelos, aumentar su productividad" y busca incentivar buenas prácticas del uso y gestión del suelo que mitiguen este problema.


Las sales son compuestos comunes en los suelos y en las aguas del planeta. Algunos suelos salinos naturalmente pueden ser muy productivos. Por ejemplo, el Salar de Uyuni en Bolivia, es el vestigio de dos lagos, el Minchin y el Tauca, que se secaron hace unos 40.000 y 10.00 años respectivamente. Sin embargo, en los alrededores de este desierto de sal se cosechan algunas especies vegetales, especialmente la quínoa real (Chenopodium quinoa).


Pero la situación es diferente cuando un suelo que no era naturalmente salino se saliniza. Los suelos salinizados y sodificados tienen una capacidad reducida para absorber el agua y una disponibilidad de nutrientes muy baja. Adicionalmente, la acumulación de sales modifica la estructura del suelo (lo compacta y endurece), disminuye su capacidad filtradora e incrementa la probabilidad de que se acumulen sustancias tóxicas. Todos los procesos biológicos y los servicios ecológicos del suelo sufren el impacto de la salinización. Por todo ello, la salinización es una de las mayores amenazas para la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del suelo como recurso.


Los suelos salinizados están presentes en todo el planeta pero son más comunes en las regiones áridas y semiáridas que las húmedas y súper húmedas; sin embargo, la superficie de suelos salinizados está incrementando en la mayoría de las regiones del planeta. Actualmente se estima que casi 9% de las tierras cultivables del planeta están salinizadas.



Las causas de la salinización del suelo son diversas. En general se relacionan con las prácticas de riego (uso de aguas inapropiadas, esquemas de riego ineficaces o mal drenaje del terreno), el bombeo de agua salada hacia tierra firme, la extracción de especies arbóreas de raíces profundas (sube el nivel freático y se acumulan sales) y el uso inadecuado de pesticidas y fertilizantes.


La pregunta obligada es ¿qué podemos hacer? La respuesta es simple pero no necesariamente sencilla de alcanzar: atacar las causas que están en nuestras manos. Para ello es necesario promover prácticas saludables de uso del suelo, mejorar los sistemas de irrigación agrícola, gestionar y vigilar el uso de agroquímicos, mantener la cubierta boscosa, evitar la descarga de agua salada sobre el suelo y promover la restauración de los suelos salinizados. En todo esto, la investigación científica y la innovación tecnológica tienen mucho que aportar. Sin embargo, como en todo lo que tiene que ver con la conservación y la sostenibilidad, la participación de las personas es fundamental. Por eso, uno de los objetivos del Día Mundial del Suelo es divulgar y concienciar a las comunidades, especialmente a los colectivos relacionados de manera directa con el uso de la tierra, sobre la importancia de mantener la calidad del suelo.


Si quieres conocer más sobre los retos que plantea la salinización del suelo y sobre las actividades organizadas en tu nación para este 5 de diciembre, visita la página oficial de la FAO.

Autora: Zaida Tárano Miranda (Colaboradora Provita Internacional).


Créditos fotos:

Afiche salinización: FAO

Plántula: Roman Synkevych en Unsplash

Suelo salinizado en Delaware: Delaware agronomy blog

Logo oficial Día Mundial del Suelo 2021: FAO




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