Un rayo de esperanza para el mangabey de coronilla blanca


El mangabey de coronilla blanca, Cercocebus lunulatus, es una de las diez especies de mangabeys (Familia Cercopithecidae), primates esbeltos, de patas y cola largas, que habitan los bosques tropicales de África. Recibe su nombre por la mancha blanca en forma de media luna en la parte posterior de su cabeza, que junto con el pecho y vientre, también blancos, resalta sobre su pelaje gris.


El mangabey de coronilla blanca está restringido a una región de África Occidental, entre el rio Volta en Ghana y la cuenca del rio Nzo-Sassandra en Costa de Marfil, y se evalúa su presencia en Burkina Faso. La región ha sido afectada por conflictos civiles armados desde hace varias décadas lo que aunado a la destrucción de los bosques para la extracción de madera y su sustitución por cultivos, la cacería y el tráfico de especies han reducido sus poblaciones en más de 50% en las últimas décadas, al punto que hoy es una especie escasa en todas las zonas donde todavía persiste. La población más importante se encuentra en el bosque de Tanoé en Costa de Marfil, con unos 300 individuos. Pero si se tiene en cuenta que la especie forma grupos de hasta 30 individuos, en total, aun sobrevivirían poco más de 15 grupos en toda la región. Por estas razones, el mangabey de coronilla blanca ha sido clasificado como amenazado de extinción (EN) en la Lista Roja de la Fauna de la UICN.


Ante esta situación, se han emprendido acciones para conservar al mangabey de coronilla blanca y a otros primates en peligro en África. Entre las acciones legales, ha sido incluido en el Apéndice II de CITES, en la Clase B de la Convención Africana para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales y en el Apéndice I de la lista de la Unión Europea. El mangabey también se encuentra en varias zonas de bosque protegidas en Ghana y en Costa de Marfil, pero la presión de deforestación sobre estas áreas es intensa, de modo que, la cría ex situ puede ser una de las mejores acciones de conservación para esta especie, junto con los programas de educación ambiental.


Desde hace cuatro décadas, varios zoológicos de Europa adscritos a la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA, en inglés), con la colaboración del West African Primate Conservation Action (WAPCA) y en el marco del Programa Europeo de Especies en Peligro (Endangered Species European Program o EEP, en inglés), desarrollan un programa de manejo en cautiverio que finalmente está dando esperanzas al mangabey de coronilla blanca. Este programa es coordinado por el Zoo de Barcelona (España) y tiene como objetivo lograr una población viable genéticamente, esto es, con suficiente variabilidad para garantizar la sostenibilidad de la especie a mediano y plazo. La meta es reintroducir de manera exitosa los individuos criados ex situ (en cautiverio) y así reforzar las poblaciones naturales.


Un estudio desarrollado por investigadores de varias instituciones españolas, publicado en enero de 2021, ha analizado los registros de genealogía, la variabilidad genética y la demografía de la población del mangabey de coronilla blanca cautiva en una veintena de zoológicos pertenecientes a EAZA. En el presente, la población cuenta con unos 120 individuos, 92% de los cuales han nacido en cautiverio. El estudio ha demostrado que la consanguinidad de los individuos ha disminuido a la mitad, en relación a los valores previos al plan de manejo. Esto se ha logrado gracias a una estrategia de apareamientos selectivos planificados cuidadosamente que se inició en el año 2000. Además, la diversidad genética es de casi 92% lo que arroja un rayo de esperanza para la preservación de la especie, porque el límite inferior establecido para garantizar la viabilidad de las poblaciones a 100 años es de 90%. Un estudio previo, basado en modelos de simulación poblacional, había predicho que este límite podría alcanzarse en 2026, si se lograba mantener una población de 108 individuos y se obtenían tres individuos de poblaciones naturales, algo inviable debido a la precariedad de esas poblaciones. Gracias al plan de manejo de los apareamientos en cautiverio, junto con un pico de nacimientos en 2015 y la anexión de varios zoológicos nuevos al plan de manejo, se ha superado el límite predicho en tiempo récord.


El éxito del programa de cría ex situ es también un aliciente para el plan de conservación in situ que desarrolla el Zoo de Barcelona junto con el Zoo de Accra (Ghana). El plan busca mantener, a largo plazo, un área de bosque parcialmente silvestre en Ghana (Kumasi) que albergue un grupo de mangabeys provenientes de la cría ex situ para estudiar su adaptabilidad a condiciones silvestres. Es sabido que uno de los grandes retos de los programas ex situ es el efecto que el cautiverio tiene sobre la supervivencia de los individuos, ya que éstos deben aprender a obtener su alimento, a defenderse de sus competidores naturales y a interaccionar con los individuos silvestres de su especie. Sin embargo, los programas ex situ e in situ no servirán de mucho si no se cuenta con la participación de las comunidades, por lo cual el Zoo de Accra también avanza en los planes de educación ambiental. En cualquier caso, el mangabey de coronilla blanca ha comenzado el 2021 con buen pie.


Autora: Zaida Tárano Miranda (Colaboradora Provita Internacional)

Foto: Zoo de Barcelona


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