Un día para apreciar a los murciélagos



Los murciélagos despiertan todo tipo de reacciones en las personas, desde la ternura más acaramelada hasta la repulsión más incómoda. Pero nos gusten o no, desde el punto de vista biológico, son unos seres fascinantes. Los murciélagos (Chiroptera) son, junto a los roedores, los mamíferos más diversos del planeta, con unas 1400 especies.


Son los únicos mamíferos voladores. Si estás pensando en las ardillas voladoras o los lémures voladores es necesario diferenciar el vuelo activo del planeo. Las ardillas y los lémures más que voladores son parapentistas. Siempre se lanzan desde cierta altura y aterrizan a otra menor, lo contrario nunca ocurre; no van de abajo hacia arriba, a menos que una ráfaga de viento los impulse en ese sentido. En los mamíferos planeadores, la piel de los costados se ha engrosado y extendido al punto de formar una especie volante que une las patas anteriores y las posteriores. Sus patas no son diferentes a las de sus congéneres sin volante.


Los murciélagos en cambio, son mamíferos con vuelo activo y las patas anteriores están modificadas. Los dedos se han alargado considerablemente, excepto el pulgar, y los huesos son flexibles y livianos. Entre los dedos se extiende una membrana que llega hasta la extremidad posterior formando el ala. El batido de las alas permite gran libertad de movimiento en todas direcciones. En el vuelo activo se baten las alas, en el planeo únicamente se extienden las extremidades al viento y la gravedad hacen el resto del trabajo.


Grandes servidores anónimos


Los murciélagos desempeñan un papel fundamental en todos los ecosistemas donde se encuentran. Los que se alimentan de invertebrados (70% de las especies), principalmente de insectos (murciélagos insectívoros), son grandes controladores de plagas. Algunos murciélagos pueden consumir hasta 1200 mosquitos por hora. Otros se alimentan de vertebrados pequeños (murciélagos carnívoros o depredadores), como anfibios y roedores. Un número de especies de murciélagos se alimentan de polen y néctar florales (murciélagos nectarívoros) y actúan como polinizadores. Sin murciélagos no habría ciertos tipos de frutos, sin frutos no hay semillas y sin semillas no hay generación de relevo para las plantas. Es una cadena de eventos que se inicia con una planta que produce néctar y un murciélago que la visita. También hay murciélagos que se alimentan de frutos (frugívoros). Como no pueden digerir las semillas, las excretan en cualquier otro lugar cuando llega la necesidad. De este modo, dispersan las semillas y son los responsables de que nazcan nuevas plantas lejos de las plantas originales. Esta actividad tan cotidiana para ellos, le da forma a los bosques y a otros ecosistemas vegetales. La polinización y dispersión de muchas plantas tropicales depende en parte de los murciélagos. Pero además, el excremento de los murciélagos es uno de los fertilizantes más completos del planeta; de hecho en algún tiempo su venta fue un gran negocio. Quizás sorprenda saber que algunos anticoagulantes se derivan de sustancias que están presentes en la saliva de los murciélagos hematófagos.



De las 1400 especies de murciélagos, solo 3 (0,21%) se alimentan de la sangre de otros animales (hematófagos), y todas están en América. ¡Solamente 3 especies entre más de 1400! Típicamente lo hacen cuando el animal “donante” está descansando, y con tal delicadeza que éste muchas veces ni se entera. No atacan violentamente, no se lanzan sobre sus donantes con voracidad, sino todo lo contrario. El mayor problema con los murciélagos hematófagos es que pueden transmitir algunas enfermedades a los animales o las personas que son mordidos por ellos. Debemos tener en cuenta que todo animal con dientes, sea un murciélago frugívoro o el perrito del vecino, puede morder si se siente amenazado. El detalle es que los murciélagos no van a vacunarse anualmente, por eso nunca debemos manipular un murciélago sin la debida protección; lo mejor es siempre dejar eso a las personas especializadas en ello.



Tamaños extremos


Cuando pensamos en murciélagos, típicamente imaginamos un animalito del tamaño de un ratoncito o algo mayor. Si bien la gran mayoría de las especies mide entre 4 y 16 cm de nariz a cola, su envergadura es mucho mayor. Pero entre 1400 especies debemos esperar diversidad de tamaños, y la hay. El murciélago más pequeño, Craseonycteris thonglongyai, tiene el tamaño de un abejorro, y de ahí le viene el nombre vernáculo de murciélago moscardón o murciélago abejorro. Este animalito tan peculiar mide 3 cm y pesa 2 gramos, y sus alas extendidas no superan los 15 cm. En el otro extremo de la variación están algunos megaquirópteros, llamados coloquialmente zorros voladores. Dos especies se disputan el puesto del más grande: el murciélago diadema (Acerodon jubatus) con una envergadura de 1,5 metros y 1,2 kilogramos, y el gran zorro volador (Pteropus vampyrus) con una envergadura de 1,7 metros pero menor peso que el anterior. Podrías pensar que estos son los murciélagos hematófagos, especialmente el segundo, pero no, son frugívoros y grandes dispersores de semillas.



Mucha negrura y algo de blancura


En general, el pelaje de los murciélagos es oscuro, pardo, gris, negro, pero también hay pelajes ocres, amarillos y rojizos. También existen dos especies con el pelaje blanco, el murciélago fantasma (Diclidurus albus) y el murciélago blanco hondureño (Ectophylla alba). Ambos se encuentran en el trópico de América, el primero desde México hasta Brasil, y el segundo solo en Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Uno de los pelajes más extravagantes lo lleva el murciélago panda (Niumbaha superba). En 2021, se descubrió una especie nueva de murciélago en África, Myotis nimbaensis, cuyo pelaje es naranja brillante y negro.



Rostros inquietantes


Una de las características más llamativas de los murciélagos son sus rostros: narices extravagantes, ojos minúsculos y grandes orejas. Estos rostros tienen mucho que ver con sus hábitos y conducta. La mayoría de los murciélagos son nocturnos y tienen una visión de poco alcance. No son ciegos como piensan muchos, pero no ven a gran distancia; si te acercas a ellos, te verán. En cambio, los murciélagos crepusculares, los diurnos y los frugívoros tienen ojos relativamente grandes.



La forma y la longitud de sus hocicos están relacionadas con su alimentación. En general, los nectarívoros y frugívoros tienen hocicos más largos que los insectívoros, pero la longitud del hocico de los nectarívoros también tiene que ver con el tamaño de la flor que prefieren. No solo el hocico de los nectarívoros es alargado, la lengua también. Pero lo que más inquieta de sus rostros es sin duda la forma del hocico. Las hay para todos los gustos y disgustos. Unos tienen rostros que les hacen merecedores del nombre murciélago cara de perro, como Cynomops freemani (descubierto recientemente en Panamá). Algunos presentan unas membranas verticales sobre la nariz, como el murciélago nariz de espada (Lonchorhina aurita). Pero, quizá el más extraño es el hocico del murciélago nariz de repollo (Hipposideros griffini), que está aplanado, arrugado y lleno de protuberancias. Las orejas son otro rasgo muy llamativo, las hay minúsculas como las del murciélago orejas de pequeñas (Myotis miotis) y larguísimas como la del orejudo (Plecotus auritus). En algunas especies insectívoras, las orejas se extienden hacia y sobre la frente y la base del hocico, como en el murciélago rabudo Tadarida brasiliensis.



¿Por qué tanta diversidad de hocicos y orejas?

Pues porque los murciélagos “ven” con los oídos. Estos seres fantásticos perciben buena parte del mundo que les rodea a través de los sonidos de altísima frecuencia que pueden emitir (ultrasonidos) y escuchar. Estos sonidos chocan contra los objetos de su entorno y rebotan en forma de ecos que el murciélago percibe. El eco es diferente al sonido original, debido a procesos físicos que no abordaremos aquí, pero esa diferencia indica al murciélago la distancia al objeto, su tamaño, forma, si se mueve o no, a qué velocidad se mueve y en qué dirección. Las orejas y todos los pliegues y sutilezas de sus hocicos actúan como pantallas que canalizan esos ecos hacia el oído. El proceso de emisión, recepción e interpretación es muy complejo para exponerlo aquí, pero quizá ahora puedas ver esos rostros inquietantes con una mirada nueva de admiración. Por cierto, nuestro sistema auditivo no puede percibir los ultrasonidos de ecolocalización que producen los murciélagos. Si alguna vez escuchas algún sonido de murciélago no es que tienes un oído especial sino que no se trata de un ultrasonido. Los sonidos que sí podemos escuchar son las vocalizaciones que están en nuestro intervalo de audición y que ellos emiten al comunicarse con sus compañeros.



Apreciar y valorar las diferencias


El 17 de abril celebramos el Día Internacional de la Apreciación de los Murciélagos, declarado por iniciativa de Bat Conservation International (BCI). En el hemisferio norte, abril es el mes cuando las especies que lo hacen salen de la hibernación; por eso podemos ver más individuos revoloteando por allí. Cuanto más sabemos de estas criaturas más podemos apreciar la maravillosa complejidad de su aspecto y su comportamiento y la importancia de su existencia para todo el planeta. No se puede apreciar lo que no se conoce.


Los murciélagos son criaturas muy diferentes a nosotros pero de ninguna manera son seres que deban inspirarnos miedo. Cada persona tiene gustos estéticos diferentes, a unas nos puede parecer hermoso el murciélago nariz de repollo y a otros no, pero al menos podemos aprender a valorar esa diversidad que hace de nuestro planeta un lugar único en todo el universo.



Hay muchas cosas más, muy interesantes, sobre los murciélagos que puedes investigar. Por ejemplo, la mayoría de la especies tienen una sola cría al año (lo que las hace muy susceptibles a la extinción), no todos los murciélagos ecolocalizan, no todos viven en cuevas, algunos “construyen” sus refugios, no todos viven en colonias grandes, los individuos de muchas especies pueden vivir más de 20 años, algunas especies migran. Hay mucho que puede ayudarte a apreciar más y mejor a estos fascinantes compañeros de planeta y de vida. Aquí te dejamos unas preguntas para estimular tu curiosidad:

¿Dónde vive la colonia urbana de murciélagos más grande del mundo? ¿A qué especie pertenece?

¿Cuál es la colonia cavernícola más grande el mundo?

¿Podría un murciélago estar relacionado con la conservación de la planta que se utiliza para elaborar el tequila?

¿Todos los murciélagos descansan patas arriba?

¿Cuántas especies están amenazadas de extinción? ¿Cuántas de esas especies están en tu país?

¿Qué efecto tienen las turbinas de los generadores eólicos sobre los murciélagos?

¿Qué es el síndrome de la nariz blanca y cómo afecta a los murciélagos?

¿Realmente son los murciélagos responsables de la pandemia de SARS-CoV2? Puedes revisar este vídeo o esta nota para comenzar, y buscar información adicional en fuentes científicas confiables.

¿Existe alguna organización dedicada al estudio y conservación de los murciélagos en tu región?


Autora:

Zaida Tárano Miranda (Colaboradora Provita Internacional)


Créditos fotos (orden que aparecen en texto):

Murciélago nectarívoro - Zdenek Machacek en Unsplash

Phyllonycteris poeyi - Merlin D. Tuttle

Acerodon jubatus - Joel Sartore en Wikicommons

Craseonycteris thonglongyai - Merlin D. Tuttle

Ectophylla alba – Charlie Jackson

Cynomops freemani – Thomas Slater

Plecotus auritus - Dragiša Savić

Lonchorhina aurita - Roberto Leonam Morim Novaes

Murciélago y polilla – Michael Durham

Tadarida brasiliensis – Joel Sartore / Cole Sartore

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