Provita Internacional en el Día Mundial del Reciclaje



17 de mayo Día Mundial del Reciclaje


El 17 de mayo se celebró el Día Mundial del Reciclaje, una fecha establecida por UNESCO para sensibilizar a las personas y a las empresas sobre la necesidad de incentivar el reciclado correcto de los residuos y evitar la cultura de “usar y tirar”. Desde Catnova, en alianza con Pejucat y con el patrocinio de Fundación La Caixa, Viviana Salas Martín, de Provita Internacional, ofreció la charla virtual “Sostenibilidad y Reciclaje ¿Qué puedo hacer desde casa?”.


Esta charla fue una oportunidad para aprender sobre ambos temas, compartir inquietudes sobre el reciclado de los residuos domésticos y cuidar al planeta. Los participantes aportaron sus experiencias y propuestas desde los cuatro puntos cardinales de España. Aquí compartimos algunas de las ideas presentadas en la charla y añadimos otras más.


¿Qué es reciclar?


Reciclar, en términos muy sencillos, significa volver al ciclo. Según el diccionario, reciclar significa someter un material usado o residuo a un proceso de transformación para que se pueda volver a utilizar.


En el mundo natural todo se recicla, todo se transforma y se vuelve a utilizar; se desintegran unos compuestos y a partir del resultado se generan otros. Cuando un ser vivo muere, su cuerpo, en su totalidad o parcialmente, se descompone en elementos más simples. Estos elementos se incorporan al ciclo vital de otros organismos. El CO2 es utilizado por las plantas, a través de la fotosíntesis, para generar moléculas orgánicas complejas, los carbohidratos, que sirven de alimento a otros organismos. Los residuos de la digestión de los animales que consumen estos carbohidratos vuelven al ambiente, son desdoblados en moléculas más simples por microorganismos, y el CO2 vuelve a ser liberado al ambiente. Es un ciclo incesante y vital de uso eficiente de los recursos.


Pero cuando hablamos de reciclaje nos referimos a un proceso netamente humano. En este proceso, las personas disponen de los residuos, bien sean domésticos o industriales, de tal manera que es posible generar materias primas para elaborar productos nuevos.



El reciclaje es una necesidad y aporta beneficios


El ser humano ha estado produciendo bienes de consumo desde hace varios milenios, y en general no los reciclaba. Con la revolución industrial la tasa de extracción de materias primas de los sistemas naturales se aceleró, así como la producción de bienes de consumo, que luego se desechaban. Durante un siglo, se mantuvo este sistema al punto que, las materias primas comienzan a escasear y los residuos abundan.


Lamentablemente, lo que no forma parte de un ciclo de elaboración, uso, desecho, transformación y elaboración, se acumula. Los residuos acumulados, con el tiempo, comienzan a generar problemas. El caso de los plásticos es el más emblemático. Los plásticos son compuestos sintetizados por el ser humano a partir de resinas vegetales y derivados del petróleo. Como son inventos nuestros, los microorganismos no son capaces de descomponerlos, y de hacerlo, el proceso es abrumadoramente lento. Las partes plásticas de un zapato deportivo tardan más de 300 años en degradarse y las botellas plásticas hasta 1000.


Sin duda alguna, es necesario tomar acciones, pero no solo en relación a los plásticos sino a todos los productos que producimos, utilizamos y finalmente desechamos. Una solución al problema de la acumulación de residuos es el reciclaje. Gracias a este proceso, el plástico, el papel, la madera, los metales, el vidrio y los residuos orgánicos (restos de alimentos) pueden ser transformados en otros materiales de mismo tipo o diferente, e iniciar un nuevo ciclo de utilización. De este modo, se reduce la presión sobre los recursos naturales.


El reciclaje también tiene beneficios socio-culturales porque ayuda a desarrollar conciencia sobre el valor de los bienes que utilizamos. Los productos que consumimos no vienen de la nada, tampoco no son eternos, y los recursos que utilizamos para producirlos no son infinitos. El reciclaje nos ayuda a tomar conciencia sobre la finitud de los recursos.


El reciclaje también genera empleo y promueve la innovación. Solamente en España, el sector del reciclaje genera unos 500 mil empleos. Muchos emprendedores han encontrado en el reciclaje una fuente de ingresos a través de productos innovadores como mobiliario urbano o pasarelas elaboradas a partir de plástico reciclado.


¿Qué puedo hacer desde casa?


El proceso de reciclaje comienza en casa, al separar los residuos según su tipo. Los residuos separados se depositan en contenedores específicos y son recogidos por los servicios de recolección de residuos. Los residuos se llevan a plantas de transferencia donde se acumulan y compactan para facilitar su traslado aunque también pueden llevarse directamente a las plantas de clasificación. En estas plantas, se separan los residuos según su valor para el reciclaje y se llevan a las plantas de transformación o reciclaje. Los residuos sin valor para el reciclaje se envían a vertederos o depósitos controlados.


En España, se utilizan cuatro colores para identificar el tipo de residuo que podemos colocar en cada contenedor: amarillo, azul, verde brillante, marrón y verde oscuro o gris. El contenedor amarillo se destina a plásticos, latas y briks. En él podemos colocar botellas de plástico, bolsas, botes de desodorante, tubos de pasta de dientes, envases de yogur, bandejas de aluminio, papel de aluminio, corcho blanco, tapas y chapas, latas (de alimentos), briks (leche, zumos, sopas, salsas) y latas de refrescos. Todos estos residuos deben ser lavados antes de depositarlos en el contenedor. Pero no todos los objetos de plástico van allí; los juguetes, los cubos de limpieza y otros recipientes plásticos, los biberones y chupetes, los utensilios de cocina; éstos se colocan en el contenedor verde oscuro o gris. Cuando tengamos duda podemos visitar las páginas de Ecoembes y Residuo, ¿dónde vas?.


El contenedor verde se destina al vidrio y podemos colocar botellas de vino, cava, cerveza, zumos, frascos de mermelada, conservas u otros alimentos, frascos de perfume (separando primero los elementos metálicos o plásticos). Todos deben estar lavados antes de depositarlos. Los productos de cristal, vasos, vajillas, porcelanas, espejos, ceniceros, bombillas y ventanas no van en este contenedor.


El contenedor azul se destina a papel y cartón. Podemos colocar en él las cajas, los folletos, revistas, periódicos, papel usado siempre que no esté sucio, cuadernos, papel para envolver, cartones de huevos (no plásticos), rollos de cartón (del papel higiénico, de cocina, del papel de aluminio).


El contenedor marrón se utiliza para recoger residuos orgánicos: peladuras de fruta, vegetales, cáscaras de huevo, huesos y espinas, poso de café, bolsitas de infusiones, servilletas de papel usadas y papel de cocina, restos de plantas (en pequeñas cantidades), bolsas plásticas biodegradables. Los restos orgánicos se utilizan para producir compost, un fertilizante de alta calidad y no contaminante, y energía.


El contenedor gris o verde oscuro se utiliza para todo lo que no puede ser colocado en los otros contenedores: juguetes, biberones, chupetes, utensilios de cocina, espejos, cristal refractario, cristal de ventanas, cubos y recipientes de plástico rotos, pañales y compresas, copas, vasos, vajillas, objetos de cerámica, arena para mascotas, chicles, colillas, pelo, polvo (de barrer), mascarillas, guantes, pañuelos y toallitas húmedas. En cuanto a las mascarillas higiénicas y los guantes, que usamos masivamente por la pandemia de Covid-19, debemos observar algunas precauciones: colocar las mascarillas y los guantes en dos bolsas plásticas debidamente cerradas para evitar propagar el virus.


En muchas localidades también podemos encontrar contenedores para aceite comestible usado, el cual debe ser envasado en una botella de plástico bien cerrada. Para residuos especiales también existen los llamados puntos limpios o puntos verdes, lugares donde se reciben muebles, teléfonos móviles, electrodomésticos, CDs y unidades de almacenamiento, ordenadores, pilas y baterías, algunos tipos de bombillas, espejos, cristales y cartuchos de tinta, aceite de coche, aceite comestible usado, latas de pinturas, objetos de metal y otros. Siempre es recomendable visitar el punto limpio de la localidad para conocer los tipos de residuos que reciben, o preguntar en los puntos limpios móviles, de existir este servicio en el municipio.


Reciclaje y sostenibilidad


El reciclaje reincorpora materiales al ciclo de producción pero además disminuye la presión sobre los recursos naturales. Al reciclar se reduce la necesidad de extraer constantemente materias primas para generar nuevos productos. Además, la energía necesaria para generar un producto nuevo a partir de materiales reciclados es mucho menor que la necesaria para hacerlo a partir de materia prima original. Por si esto fuera poco, el reciclaje reduce el volumen de los residuos sólidos que llegan a los vertederos con lo que se reduce la contaminación a todos los niveles (suelo, agua, atmosfera) y la modificación del paisaje. De modo que, reciclaje y sostenibilidad van de la mano, aunque el reciclaje no es la única acción para la sostenibilidad.


La sostenibilidad consiste en satisfacer las necesidades humanas actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas. El gran reto de la sostenibilidad es lograr el equilibrio entre el crecimiento económico, la protección de recursos naturales y bienestar social.


La sostenibilidad requiere cambios de mentalidad en las personas y en las empresas. Por ejemplo, necesita fomentar el desarrollo de sistemas de producción basados en materiales reciclados en lugar de materias primas originales, o el retorno de aparatos a las fábricas de origen. También es necesario poner en práctica algunos conceptos relativamente recientes como la ecología industrial, la economía circular y la idea de “residuos cero”. Estos conceptos buscan aplicar el proceso de ciclado que ocurre en los ecosistemas naturales a la producción industrial. La idea es que las materias primas extraídas de los ecosistemas y utilizadas en las actividades humanas sean finalmente retornadas a los ecosistemas. Estos residuos se retornan en una forma degradada que facilite su transformación en el ecosistema y la generación de nuevos recursos.


La simbiosis industrial es un ejemplo de ecología industrial. Las empresas complementarias se asocian, mientras una produce bienes la otra recupera las piezas y elementos de valor de esos productos cuando se desechan, los reciclen y envíen a la empresa productora para generar aparatos nuevos. En teoría, la ecología industrial lograría reducir el consumo de materias primas y energías a unos valores tales que la biosfera pudiera reemplazarlos; también disminuiría la emisión de residuos a niveles que la biosfera pudiera asimilarlos.



Sostenibilidad desde el hogar


A nivel doméstico podemos fomentar acciones sencillas que sumadas pueden tener un impacto notable en la sostenibilidad de los sistemas y de los procesos naturales. Por ejemplo, hacer uso de bolsas reutilizables para ir de compras reducirá la cantidad de bolsas plásticas que nos dan en los establecimientos. Otra acción sencilla es invertir en una cantimplora para salir de casa con el agua que podemos necesitar y evitar comprar agua envasada. También podemos utilizar ropa de segunda mano, productos hechos con material reciclado o reutilizado, adquirir nuestros productos en tiendas a granel, llevar una dieta saludable y amable con el ambiente, y fomentar el reciclaje.


Seis R de la sostenibilidad


Todas las personas podemos contribuir a conservar los recursos del planeta y garantizar la vida de las generaciones futuras. Con seguridad, podrás agregar algunas R más a nuestra lista.

  • Reflexiona sobre tu poder como consumidor

  • Reduce el consumo a lo realmente necesario

  • Rechaza los productos desechables y no biodegradables

  • Repara lo que no funciona

  • Reutiliza tus productos

  • Recicla todo lo que no puedes reutilizar


Más recursos audiovisuales:

Créditos: Viviana Salas Martín y Zaida Tárano Miranda

Créditos imágenes:

Mundo reciclaje: anncapictures vía Pixabay

Infografía sobre reciclaje: @epekopeko en Fundación Tierra Viva

Sostenibilidad: @jcomb vía Freepik

Logo reciclaje: tomado de Amarillo, Verde y Azul y editado

Entradas destacadas
Entradas recientes