El calentamiento pone en peligro el romance entre corales y algas


Corales y algas: una antigua relación recalentada


El año 2020 fue difícil para todo el planeta, también para los arrecifes de coral. El extenso blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral de Australia, que afectó a 67% de los corales, llenó los titulares. Sin embargo, el blanqueamiento del arrecife de la Isla de Navidad en Kiribati (Pacífico Sur), documentado a mediados de 2016, fue aún más devastador; después de un periodo de calentamiento inusual de las aguas que duró 9 meses, el 90% de los corales murió. El blanqueamiento ya amenaza a 70% de los arrecifes a nivel mundial, y algunos ya han muerto por esta causa.


El color de los corales se debe a su asociación simbiótica con algas pigmentadas, conocidas como zooxantelas, que viven en el interior de sus tejidos. Estas algas proporcionan hidratos de carbono y nitrógeno al coral, este último un nutriente escaso en las aguas tropicales claras. Por su parte, el coral ofrece protección y soporte a las algas. La relación coral-alga pudo comenzar hace más de 210 millones de años y podría explicar la expansión de los arrecifes que se dio hasta el Triásico. Así lo sugiere un estudio que analizó fósiles encontrados en Turquía y que provienen de lo que fuera el mar de Tethys, al este de Pangea. El trabajo también presenta evidencias de que los corales habitaban entonces aguas pobres en nutrientes, como las aguas tropicales actuales, por lo que la relación con las algas pudo ser decisiva en su expansión.


Sin embargo, esta larga relación está hoy amenazada por el aumento de la temperatura de los océanos. Los corales típicamente se desarrollan en aguas poco profundas, donde el calentamiento se nota especialmente. Cuando el coral entra en el estrés térmico, expulsa al alga y pierde no sólo su color, sino una fuente importante de nutrientes. Esto no necesariamente ocasiona la muerte del coral, pero la hace más probable.


El blanqueamiento es un proceso recurrente y natural; por ejemplo, ocurre periódicamente a consecuencia del fenómeno de El Niño, pero, a medida que los eventos de calentamiento se hacen más largos, más intensos (mayores picos de temperatura) y más próximos en el tiempo, las probabilidades de que el coral se recupere disminuyen. Si el blanqueamiento ha sido severo y ha ocasionado la muerte del coral, la recuperación de las especies perdidas puede tomar entre una y varias décadas, según su tasa de crecimiento natural. Debemos tener en cuenta que en los últimos 20 años se han registrado al menos cinco eventos de blanqueamiento masivo, en 1998, 2002, 2016, 2017 y 2020. Algunos científicos alertan que de continuar a este ritmo, para 2100, habrán muerto la mayoría de los arrecifes del planeta.


Por qué son importantes los arrecifes de coral


Se estima que los arrecifes son el hábitat, temporal o permanente, de más de un millón de especies de organismos, entre los que se encuentra la cuarta parte de las especies los peces del planeta. Aproximadamente 10% de la población mundial depende de los animales asociados a los arrecifes de coral como única fuente de proteína o de ingresos a través de la pesca. Cuando el coral muere, las especies asociadas migran o simplemente desaparecen. Las que se quedan en los corales blanqueados podrían sufrir de estrés crónico, lo que reduciría su tasa reproductiva. Así lo ha demostrado un estudio publicado en 2017 con peces asociados a anémonas, las primas hermanas de los corales, que también experimentan el blanqueamiento. Así, la muerte del coral tiene un efecto cascada sobre todas las formas de vida que se asocian a él.


Los arrecifes han sido calificados también como los laboratorios médicos del siglo. Un número importante de los corales que los forman y de las especies asociadas a ellos contienen compuestos que podrían ser eficaces en el tratamiento de enfermedades virales, cardíacas, el cáncer y hasta el Alzheimer.


Los arrecifes también generan ingresos importantes a través del turismo. Su valor escénico es incalculable. Sin embargo, el turismo sin control también es una amenaza para los corales. Los daños causados por las anclas de los botes y las actividades subacuáticas ya son importantes en algunos arrecifes, e incluso se evalúa el efecto nocivo de algunos componentes de los bloqueadores solares.


Los arrecifes también protegen las costas de la erosión causada por el oleaje y las tormentas. En resumen, estas “selvas tropicales” dentro del mar son vitales para la salud de los océanos y de las costas, y para el ser humano.


Medidas de protección


Muchos arrecifes de coral han sido declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad, lo que permite que sean gestionados a nivel local para protegerlos de amenazas como la sobrepesca o la descarga de aguas residuales. También han surgido muchas iniciativas internacionales y regionales para velar por su estado y proponer medidas de conservación, como la ICRI (International Coral Reef Initiative). Pero la amenaza que enfrentan es de dimensión global y requiere medidas globales en lo social, político, económico y ambiental. El reto principal es desacelerar el calentamiento de los océanos, algo que no se ha logrado tras décadas de esfuerzos medianamente concertados y respetados.


Entre los intentos científicos a contrarreloj para frenar la catástrofe inminente está la creación de un banco de esperma. Este proyecto, concentrado por ahora en las especies de la Gran Barrera de Australia, ya cuenta con una reserva de más de 170.000 millones de espermatozoides provenientes de unas 8 especies de corales duros (Western Plains Zoo de la Taronga Conservation Society, Nueva Gales del Sur). Pero todavía falta mucho para lograr que estén representadas las 400 especies de la Gran Barrera.


En esta misma dirección están los esfuerzos para lograr la reproducción ex situ a partir de huevos y esperma colectados en ambientes naturales. La fertilización se realiza in vitro y las larvas se liberan en tanques donde se fijan a sustratos, llamados unidades de siembra, donde comienzan a crecer. Estas unidades se llevan después a los arrecifes que se desea restaurar. El esfuerzo es titánico, tanto en lo científico como en lo económico, y todavía no es posible evaluar si rendirá el fruto deseado. Si no se frena el calentamiento de los océanos no servirá de mucho.


Aún es pronto para saber si el largo idilio alga-coral llegará o no a su fin, pero la situación es ciertamente crítica.


Autora: Zaida Tárano Miranda (Colaboradora Provita Internacional)

Foto: Jürgen Freund / WWF / Tomada de https://www.worldwildlife.org/descubre-wwf/historias/todo-lo-que-debes-saber-y-como-podemos-acabar-con-el-blanqueamiento-de-los-corales

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