Bautizo agridulce para la tortuga manchada de caparazón blando

A pesar de su gran diversidad morfológica, todas las tortugas de caparazón blando del género Pelodiscus (Trionychidae) se consideraron como parte de una sola especie, Pelodiscus sinensis (tortuga blanda de China) durante varias décadas. A finales de los años 80, las sospechas de que podría tratarse más bien de un complejo de especies comenzaron a confirmarse y se diferenció una nueva especie, P. maackii. El trabajo de parto, por llamarlo de alguna manera, continuó con la descripción de dos especies nuevas en los años 90, P. axenaria, y P. parviformis, aunque no sin cuestionamientos y objeciones. Sin embargo, las técnicas de identificación basadas en ADN, no solo han validado las descripciones previas basadas en caracteres osteológicos y morfológicos, sino que han dado a luz una especie nueva: la tortuga manchada de caparazón blando, Pelodiscus variegatus.



De tamaño similar al de P. sinensis, y caparazón pardo amarillento y jaspeado como el de P. parviformis y P. axenaria, P. variegatus tiene un rasgo morfológico externo distintivo y diagnóstico: la coloración del plastrón (caparazón ventral). El plastrón de P. variegatus es blanco rosáceo a naranja rojizo pálido con el margen pigmentado y manchas negras grandes muy conspicuas. De hecho, el epíteto “variegatus” proviene del latín y significa mancha. Los recién nacidos tienen el mismo patrón de coloración pero todavía más intenso que el de los adultos.



Consecuencias sobre el estatus poblacional


Si bien el descubrimiento de nuevas especies es motivo de celebración para la ciencia, cuando éstas provienen de lo que antes se suponía ser una sola, puede haber daños colaterales. La tortuga de caparazón blando de China, P. sinensis, tenía una distribución amplia desde el este de Rusia a través de la Península de Corea, y desde el centro y este de China hasta Vietnam. Pero la atomización de la especie ha reducido también la distribución y el tamaño estimado de las poblaciones de las nuevas especies. Así, P. variegatus ha resultado ser la especie correspondiente a las poblaciones de Vietnam, aunque su distribución exacta en esta región se desconoce.


Si tenemos en cuenta que las tortugas de caparazón blando son objeto de explotación comercial intensa en todo su rango de distribución, independientemente de la especie, la atomización de las especies ha ameritado una revisión de la categoría de conservación de cada una. Así, aunque previamente P. sinensis era considerada como Vulnerable (VU), ahora, varios especialistas proponen que debe ser catalogada como Amenazada (EN). Para P. variegatus se ha propuesto la categoría de En Peligro Crítico (CR). Sin duda, ha sido un bautizo agridulce para la nueva especie.


La reproducción ex situ ofrece esperanzas


Desde 2019, junto con el descubrimiento de la especie, el Kölner Zoo (Zológico de Colonia, Alemania) y el Instituto de Ecología y Recursos Biológicos de Vietnam, con el apoyo de la Unión Europea de Curadores de Acuarios, desarrollan un programa conjunto de conservación ex situ de la tortuga manchada en Vietnam. El primer paso de este programa fue buscar ejemplares vivos de la especie en mercados locales y en los humedales del centro de Vietnam.


El siguiente paso fue certificar, a través de análisis moleculares, cuáles de esos ejemplares pertenecían a la especie. Los que resultaron positivos fueron llevados una instalación de cría en la Estación de Linh, en el norte de Vietnam, para su reproducción en cautiverio. Finalmente, en diciembre de 2020 se logró la primera cría ex situ de la tortuga bajo cuidado humano.


El éxito de reproducción en cautiverio de la tortuga manchada de caparazón blando es el primer paso para un proyecto internacional que busca establecer una población ex situ con la que repoblar su ambiente natural. Sin embargo, esto no exime de diseñar y aplicar medidas legales para controlar el comercio de la especie. También es necesario establecer con seguridad el estado de las poblaciones naturales y su distribución. Los planes de conservación de los humedales de agua dulce que ocupa la especie, de la mano con la educación ambiental, siguen siendo los mejores aliados de la conservación a largo plazo de la tortuga manchada de caparazón blando.



Autora: Zaida Tarano Miranda (Colaboradora Provita Internacional).


Créditos fotos:

Adulto, neonato y nidada: Thomas Ziegler y Cuong The Pham en Facebook Kölner Zoo


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