ABC de las plantas extintas en vida silvestre

La extinción es para siempre. Cuando algo se extingue ya no hay retorno, desaparece definitivamente. De modo que, en términos puros y simples, una especie está extinta o se ha extinguido cuando ya no queda ningún individuo vivo, es decir, cuando el tamaño de sus poblaciones es igual a cero. Sin embargo, en términos operacionales, la extinción puede ocurrir antes de que desaparezca el último individuo.


En ciertos casos se puede catalogar como extinta una especie cuyo tamaño poblacional es superior a cero, por ejemplo, cuando solo quedan individuos de un sexo. Un umbral de extinción superior a cero también se puede establecer si otros factores, además del tamaño de la población, como la estructura de sexos y de edades de la población, la variabilidad genética o el comportamiento de los individuos disminuyen la probabilidad de reproducción efectiva en una población de ese tamaño. De modo que, a veces, esos pocos individuos vivos que aún quedan son solo parte del cortejo fúnebre.


Referencia mundial de especies en peligro de extinción


La Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) es la referencia mundial sobre el estado poblacional y de conservación de un gran número de especies de plantas, animales y hongos. A la fecha, contiene más de 134 mil especies evaluadas, de las que más de 37.400 están en peligro de extinción. Entre las plantas, las coníferas (por ejemplo, pinos, araucarias, cipreses, abetos, secoyas y píceas) son las más amenazadas (34% de las especies evaluadas).


La Lista Roja de la UICN también establece el procedimiento para la declaratoria del estado de conservación de una especie y las directrices de uso de las categorías y los criterios para la clasificación. A la fecha, ha establecido las siguientes categorías: Extinta (EX), Extinta en Vida Silvestre (EW), Extinta Regionalmente (RE), En Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN), Vulnerable (VU), Riesgo Menor Dependiente de Conservación (LR/cd), Casi en Peligro (NT o LR/nt), Preocupación Menor (LC o LR/lc), y Datos Insuficientes (DD).


Lamentablemente, durante el siglo XX y lo que va del XXI se han declarado Extintas en Vida Silvestre (EW, por las siglas de Extinct in the Wild) al menos 40 especies de plantas. Algunas de ellas son objeto de estudios de reproducción ex situ, otras solo se encuentran en jardines botánicos, algunas solo se conservan como plantas ornamentales en parques y jardines públicos y privados, y unas pocas solo se cultivan artesanalmente en huertos familiares.


La desaparición de casi todas estas especies se asocia directa o indirectamente a la actividad humana, principalmente a la extracción ilegal, la sobre explotación, la introducción de especies exóticas (vegetales y animales) y la destrucción del hábitat. En algunos casos, la amenaza se ha debido a eventos geológicos como avalanchas, deslizamientos de tierra y erupciones volcánicas.


19 especies de plantas extintas en vida silvestre


A continuación encontrarás una lista alfabética de especies vegetales catalogadas como EW por la Lista Roja UICN. Presentamos su nombre científico, el nombre de la familia (entre paréntesis) y su nombre común.


Agave lurida (Asparagaceae, sinonimia Agavaceae) – Maguey de la Luna


Es una especie nativa de una única localidad en la región de Oaxaca en México. Pertenece al grupo (no taxonómico) de las plantas suculentas, denominadas así por la presencia de estructuras especializadas que almacenan agua en grandes cantidades. Esta adaptación les permite sobrevivir durante períodos largos en ambientes áridos.


Fue colectada por primera vez en 1963 y luego en 2001, pero solo se llegaron a conocer unos pocos individuos. Después de muchos intentos por encontrar individuos silvestres se sospecha que se ha extinguido en su ambiente natural. Es una especie con un tiempo generacional muy largo lo que complica su conservación ex situ. La planta colectada en 2001 se ha mantenido en el Jardín Etnobotánico de Oaxaca donde, en 2008, floreció y produjo 50 plántulas. Sin embargo, esto es insuficiente para garantizar su viabilidad a largo plazo.


Brugmansia (Solanaceae) – Huanduj o Trompetera


Este género, nativo de Suramérica, tiene al menos siete especies extintas en su ambiente natural: Brugmansia arborea, B. aurea, B. insignis, B. sanguinea, B. suaveolens, B. versicolor y B. vulcanicola. Se trata de especies arbustivas, de ambientes altoandinos o periandinos, bastante resistentes a la sequía y al frío, aunque hay diferencias notables entre especies. Cuatro de estas especies se encontraban entre 2000 y 3000 m, excepto B. insignis (hasta 5000 m), B. suaveolens (menos de 1000 m) y B. versicolor (entre 100 y 700 m).


Una característica distintiva del género son las flores son colgantes forma de trompeta, por lo que las plantas reciben el nombre vernáculo de trompeteras o trompetillas. Todas las especies del género contienen alcaloides psicoactivos tóxicos para el ser humano y muchos vertebrados. Las poblaciones indígenas de la región sabían cómo utilizar los extractos de la planta con fines curativos. Sin embargo, la tradición se ha abandonado lentamente debido a que cada vez hay menos chamanes con los conocimientos para usarla de manera segura. En consecuencia, se ha abandonado su cultivo en los huertos indígenas donde estaba asegurada, en cierta medida, su supervivencia. Adicionalmente, en las últimas décadas, los extractos se han utilizado para producir la burundanga, una droga empleada con fines criminales. Esto ha provocado una cacería de brujas contra estas plantas lo que, junto a algunas características de su historia natural, ha contribuido a llevarlas al borde de la extinción.


La supervivencia de algunas de las especies depende de que todavía sean cultivadas en huertos indígenas, de que haya ejemplares no híbridos en jardines botánicos y de la viabilidad de los planes de reproducción ex situ. Sin embargo, muchas de ellas tienen requerimientos muy específicos de floración y fructificación, lo que compromete el éxito de los esfuerzos de conservación. Paradójicamente, debido a su uso como plantas ornamentales, muchas especies del género se pueden encontrar en muchas partes del planeta, incluso en las zonas templadas.




Cyanea superba (Campanulaceae) – Cyanea suprema o superba


Es una especie endémica de la isla de Oahu (Hawái) que crecía en los bosques de las montañas de Waianae y Koolau, entre los 535 y 700 m de altitud. Se trata de una planta de tallo largo, de unos 5 m de altura, coronado por un penacho de hojas que le dan el aspecto de una palma. Las flores cuelgan en racimos debajo de las hojas.


La última planta silvestre murió en 2002. Las principales amenazas a esta especia han sido la competencia con plantas invasoras, la herbivoría por cerdos y cabras asilvestradas, ratas y babosos (Mollusca). La pérdida de hábitat debida a incendios forestales, asociados muchas veces a las actividades militares en zonas aledañas, y la desaparición de los polinizadores naturales también han contribuido a su extinción.

La especie cuenta con un plan de recuperación basado en la recolección de las semillas de las últimas plantas, su cultivo en invernaderos y el trasplante a zonas cercadas en su ambiente natural. Debido a que los polinizadores naturales son escasos, las plantas son visitadas periódicamente y la polinización se realiza a mano.



Diplazium laffanianum (Athyriaceae) – Helecho del Gobernador Laffan


Se trata de un helecho relativamente grande, endémico de Bermuda. Hasta 1905, se encontraba en las entradas de las cuevas y en las grietas de las rocas en el Walsingham Tract entre Harrington Sound y Paynter Vale, pero desde entonces no se ha vuelto a encontrar.


La mayor amenaza para esta especie de distribución tan restringida ha sido la destrucción del hábitat debido a la presión antrópica; la actividad turística y el desarrollo urbanístico, junto con la introducción de especies invasoras han sido decisivas. La especie se está reproduciendo ex situ a partir de esporas con miras reintroducirla en su ambiente nativo. Sin embargo, la competencia con especies invasoras y el turismo en ambientes naturales puede limitar el éxito de este plan. Los mejores ambientes para reintroducir la especie son de propiedad privada y las cuevas están afectadas por la extracción de materiales rocosos (canteras), el vandalismo y la acumulación de basuras.


Encephalartos nubimontanus (Cycadaceae) – Cicada azul


Es una planta de porte medio (unos 2,5 m), de un solo tallo de unos 20 cm de diámetro, y de aspecto arborescente. Es una especie con plantas masculinas y femeninas separadas. Las hojas son grandes, pinnadas y se disponen a modo de corona en la punta del tallo lo que les confiere un alto valor ornamental.


Esta especie se encontraba a en bosques bajos y abiertos a lo largo de una zona montañosa al norte y al este de Penge en la provincia de Limpopo en Suráfrica, a unos 1000 m de altitud. Sus poblaciones nunca fueron muy grandes, entre 50 y 100 individuos a lo sumo, y las subpoblaciones fueron diezmadas por los coleccionistas y los traficantes de plantas.


En la actualidad solo se conserva en jardines públicos y privados pero está bien representada en muchas regiones del mundo. Se puede propagar fácilmente por medio de semillas y crece rápidamente, de modo que es posible recuperar las poblaciones naturales si se controla la extracción ilegal con fines comerciales en los sitios de reintroducción.



Franklinia alatamaha (Theaceae) – Árbol de Franklin


Es un árbol relativamente pequeño, de unos 10 m de altura como máximo, aunque normalmente no sobrepasa los 5 metros. Sus flores, similares a las camelias, son muy fragantes, por lo que es muy apreciado con fines ornamentales.


Es la única especie del género y sólo se conoció una población que se encontraba en humedales ácidos en el valle del río Alatamaha en Georgia, Estados Unidos. Esta población fue diezmada por la extracción continuada de madera durante el siglo XVIII. Sin embargo, se extinguió finalmente a inicios del siglo XIX probablemente a consecuencia de una infección fúngica asociada al cultivo del algodón. Actualmente solo sobrevive como árbol ornamental cultivado, pero existe un programa de reproducción ex situ. Los árboles actuales descienden de los ejemplares colectados en 1803 que se han reproducido en el Jardín Botánico de Filadelfia.



Lachanodes arborea (Asteraceae) Árbol de col


Es un árbol de unos 9 m de altura y ciclo de vida muy corto, de unos 10 años. Es endémico de la Isla de Santa Elena en el Atlántico Sur. Se encontraba en bosques entre 600 y 750 m de altitud, pero se pone en duda que fuera una especie común en esas comunidades.


La fragmentación del hábitat debida a la deforestación fue confinando a las plantas en parches en los límites superiores de su distribución. A mediados del siglo XX se encontraron solo 6 individuos en una localidad (Grape Vine Gut) que murieron al poco tiempo por lo que se designó a la especie como extinta. Sin embargo, en 1976 y 1995, se encontraron algunos árboles maduros en dos localidades. A partir de las semillas colectadas en una de ellas se ha mantenido una población cultivada, y se han replantado áreas pequeñas en Mount Pleasant, High Peak Cottage, Cason, Osbourne, y Napoleon Tombs. En total, estos cinco sitios tienen unos 1000 individuos. Sin embargo, es una planta de ciclo corto, que fenece a los 10 años. La especie está protegida en el Arboretum George Benjamin en la isla.



Mangifera casturi (Anacardiaceae ) – Mango de Kalimantan o Kasturi


Es un árbol tropical que puede alcanzar los 20 metros de altura. Es endémico de un área muy pequeña alrededor de Banjarmasin en Kalimantan (Indonesia). Desde 1998 se le considera EW y solo se le encuentra en cultivos agrícolas que han sustituido a los bosques tropicales propios de la zona. Lamentablemente, la especie no cuenta con planes de reproducción in situ ni ex situ.



Nymphaea thermarum (Nymphaeaceae) – Nenúfar enano


Es el nenúfar más pequeño del mundo, cuyas rosetas de hojas apenas alcanzan los 20 a 30 cm de diámetro. Las flores son muy pequeñas y pueden auto fertilizarse. Es una especie endémica de la localidad de Mashyuza, en el suroeste de Rwanda.


Desapareció de su ambiente natural debido a la sobreexplotación del manantial termal que suministraba agua al suelo fangoso donde crecía. Su supervivencia ha dependido de la reproducción ex situ en el Jardín Botánico Real de Kew (Reino Unido) y en el Jardín Botánico de Bonn (Alemania), pero la población más grande está en el primero (unas 50 plantas). En 2014, la especie ocupó los titulares de la prensa debido al hurto de un ejemplar en el jardín botánico de Kew.


Su reintroducción es dudosa debido a que las agua del manantial que mantenía el sustrato para la planta son desviadas antes de que alcancen la superficie. Sin embargo, con acciones de restauración y protección del hábitat podría repoblarse la localidad.



Ochrosia brownii (Apocinaceae) - Ocrosia


Es un árbol que se encontraba en bosques húmedos siempre verdes en Toovii y Nuku Hiva en las Islas Marquesas. El hábitat fue perturbado severamente por la actividad humana (deforestación y fuego), y la presencia de animales asilvestrados y plantas invasoras que redujeron el bosque. En 2006, se inició un plan de reproducción in situ que no tuvo éxito debido a que las semillas eran consumidas por las ratas y el ganado asilvestrado acabó con las plántulas. Sin embargo, la conservación ex situ ha tenido éxito y existen unas 10 colecciones reproductoras; también se ha logrado establecer un lote con árboles en un ambiente similar al nativo.



Sophora toromiro (Fabaceae) - Toromiro


Es un arbusto de madera dura, de unos 3 metros de altura, cuyo tallo principal puede alcanzar unos 50 cm de diámetro. Era nativa de la Isla de Pascua (Chile); como muchas otras especies maderables, fue sometida a un uso intensivo como material de construcción, para elaborar utensilios domésticos y para rituales ceremoniales. Sin embargo, su desaparición definitiva ocurrió en los siglos XVIII y XIX cuando fue utilizado como alimento para los animales domésticos traídos por los europeos. Todavía se conservan algunos ejemplares en jardines botánicos pero los intentos de reintroducirlos han sido infructuosos.


A mediados del siglo XX se recolectaron las semillas del último ejemplar silvestre localizado en cráter de Rano Kau. Estas germinaron en el Jardín Botánico de Gotemburgo (Suecia) y varias decenas de plántulas se trasplantaron en la Isla de Pascua pero no lograron sobrevivir. En el Jardín Botánico de la Universidad de Bonn (Alemania) se encuentra otro descendiente del ejemplar de Rano Kau. El Jardín Botánico de Melbourne, en Australia, posee el único arbusto que no desciende del aquél ejemplar silvestre.


En el Jardín Botánico Nacional de Chile hay una treintena de ejemplares, que junto con 156 toromiros que han sido injertados en Sophora cassioides, forman parte de un plan para producir semillas que permitan reintroducir la especie.



Terminalia acuminata (Combretaceae) - Guarajuba


Es un árbol endémico del bosque Atlántico en el estado de Río de Janeiro (Brasil). Las poblaciones silvestres fueron diezmadas por la sobreexplotación debido a la alta calidad de su madera. Se consideraba extinto desde mediados del siglo XX, pero en 2016 se encontraron varias subpoblaciones en la ciudad de Río de Janeiro, aunque algunos ejemplares son estériles. También existen dos ejemplares en el Jardín Botánico de Río de Janeiro. Debido a la longevidad de estos árboles, sería posible recuperar las poblaciones silvestres, pero, a la fecha, la especie no cuenta con un plan de conservación.



Trochetiopsis erythroxylon (Malvaceae) – Secoya de Santa Helena


Es un árbol de porte mediano, endémico de la Isla de Santa Helena, aunque su área de distribución nunca estuvo clara. A finales del siglo XIX se encontraron ejemplares en los bosques nublados de High Peak y Diana Peak, por encima de los 700 m de altitud. Sin embargo, las experiencias de reintroducción en estas localidades no dieron los resultados esperados.


La desaparición de la especie se debe sin duda a la deforestación para generar áreas para el cultivo y el pastoreo. La madera fue utilizada para la construcción y como combustible; los cerdos asilvestrados hicieron el resto desarraigando las plantas jóvenes.


Todos los individuos actuales, unos 60, descienden de las semillas del último ejemplar silvestre que fue encontrado en Peak Dale a mediados del siglo XX y la diversidad genética es mínima. Esta probablemente sea la razón del fracaso de los intentos de reintroducción. Las plántulas mueren o creen muy lentamente, y típicamente no superan los 3 metros de altura.


En general, somos menos sensibles a la extinción de plantas que a la de animales, a menos que tengan valor cultural o comercial. Pero la pérdida de cada especie de planta, sea que nos interese o no, afecta a todos los seres vivos que se asocian a ella de manera directa o indirecta. Las consecuencias de su desaparición no siempre son perceptibles de inmediato.


Créditos: Zaida Tárano Miranda (autora)


Créditos fotos en orden de aparición:

Brugmansia arborea: Joan Simon via Wikimedia Commons

Cyanea superba: David Eickhoff via Wikimedia Commons

Encephalartos nubimontanus: andy_king50 via Wikimedia Commons

Franklinia alatamaha (flor): Wendy Cutler via Wikimedia Commons

Lachanodes arborea: David Stanley via Wikimedia Commons

Mangifera casturi (frutos): www.TopTropicals.com

Nymphaea thermarum: Teresa Grau Ros via Wikimedia Commons

Ochrosia brownii (frutos): David H. Lorence y Jean-François Butaud via Wikimedia Commons

Sophora toromiro: Consultaplantas via Wikimedia Commons

Terminalia acuminata: www.globaltrees.org

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