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Vaquita marina: extinción en directo


La vaquita marina (Phocoena sinus) es un animal muy especial por muchas razones. Por su metro y medio que alcanza de adulto, califica como el cetáceo más pequeño del mundo, casi treinta veces menor que su famosa y gigantesca pariente la ballena azul. Sin embargo, la vaquita es poco conocida. Pertenece a un género con solo cuatro especies, siendo además, el cetáceo con la distribución más pequeña, un endemismo mexicano restringido a la reserva de la biósfera del alto golfo de California, en el límite del golfo de California y el mar de Cortés.

Con una población menor a 30 individuos, esta marsopa es considera En Peligro Crítico de extinción, siendo altamente probable su desaparición en el futuro inmediato, poseyendo el más alto riesgo de extinción entre las 129 especies de mamíferos marinos. La mayor amenaza que enfrenta es el uso indiscriminado de redes para la pesca de las totoabas, un pez de gran tamaño (también amenazado), cuya su vejiga natatoria es muy apreciada en China.

Ante esta situación, se ha iniciado una carrera contra reloj para evitar su extinción, proponiéndose atrapar a las vaquitas restantes y protegerlas en un santuario. Con un presupuesto de 4 millones de dólares aportados por el gobierno mexicano y la Asociación Americana de Zoológicos y Acuarios, el plan de rescate propuesto conlleva riesgos, ya que nunca antes se ha capturado, transportado o cuidado antes. En el caso de otras marsopas, no parecen afectarlas demasiado cuando son capturadas, pero otras, como la marsopa de Dall, entran en estado de shock. Sin embargo, los científicos insisten en que ya no quedan otras opciones.

El proyecto utilizará sensores acústicos para encontrar las vaquitas y hacia octubre, se tratará de capturar a los especímenes utilizando delfines entrenados como ayudantes. Posteriormente, las vaquitas serán llevadas a balsas flotantes y si responden a la prueba de una manera relativamente libre de estrés, serán llevadas a un santuario construido en San Felipe, donde se iniciaría un programa de cría en cautividad, siendo la meta final reintroducirlas a la naturaleza cuando las causas de extinción estén eliminadas.

Hace diez años, algunos de los miembros del equipo de rescate participaron en un intento de ubicar al delfín del río Yangtze o baiji, cuya situación se consideraba grave por las redes de pesca ilegales. Sin embargo, el equipo encontró algo mucho peor: el baiji ya se había extinto.

Por su coloración contrastante de espalda gris y vientre blanco, a las vaquitas se les ha llamado “el panda marino” en homenaje al oso panda, el símbolo más reconocido de las especies amenazadas, pero cuyo futuro luce mucho más promisorio que el pequeño cetáceo.

Mientras en China sigan pagando cientos de miles de dólares por la vejiga natatoria de las totoabas, mientras los pescadores mejicanos sigan colocando redes ilegales, mientras la mayor parte de la humanidad no conozca la existencia y el peligro que enfrenta la vaquita marina, y mientras no se dé el mayor esfuerzo e inversión para el proyecto de rescate, es altamente probable que estemos presenciando en directo la extinción de una maravillosa y única especie. Una perdida mayor para biodiversidad y para la humanidad.

Puedes ayudar con tu firma apoyando estas campañas:

http://actua.greenpeace.org.mx/vaquita-marina

https://secure.avaaz.org/campaign/es/save_the_vaquitas_loc/

https://www.facebook.com/SOSVaquita/

#sosvaquita


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