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Día de la Tierra, niños y ciudad


El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, un buen momento para tomar el pulso a nuestra conexión con la naturaleza. En esta oportunidad, te damos diez buenas oportunidades que nos ofrecen las ciudades para acercar a los más pequeños a la naturaleza que los rodea y nos provee.

1. Áreas verdes urbanas. Aprovecha los parques, jardines, bulevares y plazas para que los niños aprendan a conocer y a relacionarse con los árboles, arbustos, aves, mariposas, escarabajos, hormigas, lagartijas, anfibios y hasta con pequeños mamíferos. Un hormiguero, unas hojas, las flores, un estanque, encierran múltiples posibilidades para atraer la atención y el juego de nuestros hijos. En ocasiones, se presenta a la naturaleza como un lugar hostil para la infancia, donde es fácil pincharse, que te pique un insecto o ensuciarte en un charco. La contemplación activa de la naturaleza cambia esa percepción e integra al niño en ella.

2. El zoo con nuevos ojos. Innegablemente, los zoológicos ofrecen importantes oportunidades para conocer a la biodiversidad. Son una ventana para conocer fauna exótica de otros ambientes. Sin embargo, es importante velar porque estos espacios estén orientados a la conservación de las especies y a la educación ambiental, y no sean meros “gabinetes vivientes”. Otra oportunidad de conocer la fauna en cautiverio y con fines de conservación son los centros de recuperación de fauna salvaje, que ilustran de forma interactiva sobre los impactos que ocasionamos a los animales.

3. Observación de aves. Es un hobby que cada año suma adeptos e inclusos genera ingresos a través del turismo especializado. En las ciudades aún es posible encontrar decenas de especies de aves, con frecuencia fáciles de observar e identificar. Los niños disfrutan de su belleza y alegría, así como de sus cantos, cuando hacen sus nidos o se alimentan. Los niños se conmueven al enterarse que cuando las golondrinas y aviones picotean en charcas, están haciendo acopio de barro y lodo, para construir sus nidos. En los estanques, los ánades, y otras aves acuáticas, con frecuencia se ven acompañadas de patitos o pollitos, despertando la emoción de los chiquillos.

4. El lenguaje de las hojas. Las hojas, según su forma, pueden ser lanceoladas, acorazonadas, palmeadas, y lo podemos comprobar en cualquier paseo al aire libre, donde encontramos hojas de todos los tipos para que los niños las vean, las toquen y comprueben de qué árbol proceden. Ahora que estamos en primavera, lo mismo se puede hacer con las flores y examinar sus componentes: cáliz, corola, estambres, pétalos... Cualquier época del año es buena para reconocer los signos de árboles y arbustos, como frutos, troncos, cortezas y ramas. Respetando siempre a especies escasas o amenazadas, la confección de herbarios con flores y hojas estimula también a los pequeños botánicos.

5. Jardines botánicos. Nada como un jardín botánico para adentrarse en el maravilloso mundo de las plantas. La mayoría de estos espacios organizan talleres, juegos y paseos guiados para que la variedad botánica se cuele por sus sentidos de la manera más lúdica posible.

6. La playa al natural. Aprovechemos el buen clima y llevemos al niño a la playa, no solo para un gratificante baño marino, sino también para dedicar tiempo a recolectar conchas de moluscos de formas y colores muy variados. Dentro el agua se puede practicar observaciones acuáticas con gafas de buceo y tubos para respirar. Además de los peces, en las zonas más rocosas, encontramos crustáceos, esponjas, y estrellas marinas. Y no olvidemos avistar y reconocer a las aves marinas, y quizás la naturaleza nos sorprenda con avistamientos de ballenas y delfines.

7. Centros de educación ambiental. La educación ambiental es algo que debe estar presente en nuestras vidas, y es valioso empezar desde niños. Una buena opción es participar en las múltiples actividades que organizan los centros de educación ambiental. En España, las páginas web del Centro Nacional de Educación Ambiental, Europarc y Qnatur informan sobre estas instalaciones y sus actividades. El conocimiento adquirido servirá para integrar mejor a niños y niñas en la naturaleza que nos rodea.

8. Talleres ecológicos. Diferentes ámbitos y centros organizan talleres vinculados a la naturaleza. Además de los mencionados centros de educación ambiental, los museos de ciencias naturales, jardines botánicos, casas de las ciencias e iniciativas privadas, dan talleres sobre ecología y reciclaje, el ahorro de agua y energía, y los huertos urbanos. Estos lugares tienen programaciones orientadas al público infantil, bien en horarios de fin de semana, si la visita es en plan familiar, o durante los días lectivos, si la iniciativa parte de un centro escolar. Hay que estar atentos también a los campamentos de verano y otros períodos vacacionales que organizan ONG ecologistas.

9. Libros verdes. Existe una amplia literatura infantil vinculada a la naturaleza, y muy especialmente a los animales. La literatura es otra forma para adentramos en otro campo repleto de experiencias ambientales. Bibliotecas y librerías deparan también satisfacciones que despiertan y consolidan las inquietudes ecológicas de los niños. Cada vez los títulos son más atractivos donde la ilustración e incluso el troquelado juegan un papel determinante. Hay infinidad de manuales de conducta ambiental especialmente adaptados al público infantil, desde el reciclaje a guías de aves pasando por el cambio climático.

10. Viaje a las estrellas. Descubrir lo que pasa y se mueve en el cielo también sirve para explicar muchas de las cosas que pasan y se mueven en nuestro planeta. Por este motivo, la observación astronómica cuenta igualmente como una atractiva actividad ambiental de cara a la infancia. Planetarios, y casas y museos de las ciencias y la tecnología se convierten en lugares idóneos desde los que proyectar sus ojos hacia los astros.

Adaptación: Dejad que los niños se acerquen a la naturaleza, Javier Rico, El Huffington Post, 19/04/2017.


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