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Triste Día Mundial de la Naturaleza


Cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 3 de marzo como el Día Mundial de la Naturaleza, también conocido como el Día Mundial de la Vida Silvestre, lo hizo con el objetivo de “brindar la ocasión de celebrar la belleza y la variedad de la flora y la fauna silvestre, así como de crear conciencia acerca de la multitud de beneficios que la conservación de estas formas de vida tiene para la humanidad”.

La fauna y la flora, además de su valor implícito, contribuyen a los aspectos ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos imprescindibles para alcanzar el desarrollo sostenible y lograr el bienestar de los seres humanos. Sin embargo, la pérdida del hábitat, cambio climático y la caza furtiva son algunas de las alarmantes amenazas que enfrentan las especies silvestres hoy en día.

De hecho la caza furtiva es considerada como la amenaza más inmediata para muchas especies, en especial para muchos de los animales más carismáticos.

Apenas terminando de celebrar el 3 de marzo, y poco después, Satao II es asesinado. Se trata de uno de los elefantes más emblemáticos de Kenia, porque a sus 50 años de edad, y con colmillos gigantes que pesaban cada uno más de 50 kilogramos, se contaba entre los últimos “tusker”, nombre que reciben los elefantes con supercolmillos. Satao II vivía en el Área de Conservación de Tsavo, ubicada entre Nairobi y Mombasa, en Kenia, donde hace tres años, Satao I, fue el primer “tusker” célebre tras su asesinato. Hoy solo quedan 6 ejemplares de colmillos gigantes en Tsavo, mientras que en toda África se calcula que hay entre 25 y 30 “tusker” y otros 15 que podrían alcanzar estas dimensiones, por lo que la muerte de Satao II es un golpe devastador para la conservación de los elefantes, en especial para los genes de supercolmillos.

El cuerpo sin vida de Satao II fue encontrado antes de que los cazadores pudieran extraer sus colmillos. Se cree que murió por una flecha envenenada y dos personas han sido detenidas en relación con su muerte. Este triste caso recuerda a otros animales célebres cazados como el del león Cecil, en 2015, uno de los ejemplares más imponentes conocidos, que vivía en el Parque Nacional Hwangwe, en Zimbabue.

El negocio del comercio ilegal La caza furtiva, lejos de desaparecer, está muy presente en cada uno de los parques naturales que se encuentran en el continente africano. Sin embargo, las tristes noticias siguen llegando y cada vez son más cercanas.

El 6 de marzo, cazadores furtivos irrumpieron en el Zoológico de Thoiry, apenas a unos escasos 50 kilómetros al oeste de París, y mataron a tiros a un rinoceronte blanco para cortar su cuerno, en el que se cree es la primera vez en Europa en la que un rinoceronte en cautiverio es atacado y asesinado.

El cuerpo de Vince, un imponente macho de cuatro años de edad, fue hallado por su guardián dentro de su recinto. El rinoceronte recibió tres disparos en la cabeza y que uno de sus cuernos fue retirado, probablemente con ayuda de una motosierra. El segundo cuerno de Vince fue parcialmente cortado, lo que llevó al zoológico a creer que los intrusos fueron interrumpidos. Los otros dos rinocerontes que viven en el parque, Gracie, de 37 años, y Bruno, de cinco años, resultaron ilesos.

Al igual que en el caso de los elefantes, el comercio de cuerno de rinoceronte está prohibido a nivel mundial por una convención de las Naciones Unidas, siendo su venta ilegal en Francia, pero la demanda de cuernos es fuerte en países asiáticos como Vietnam, donde es visto como un ingrediente para medicamentos tradicionales, por lo que las autoridades africanas han tenido que luchar para contrarrestar la caza furtiva desenfrenada.

En un día tan especial para recordar la necesidad urgente de combatir los delitos contra la naturaleza, las muertes de Satao II y de Cecil, deben ser objeto de reflexión sobre lo que estamos haciendo mal o insuficiente para salvar a la fauna.

Fotografía: Tsavo Trust


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